viernes, 3 de julio de 2026

¿DESARROLLO O IMPROVISACION? LO QUE ESTA OCURRIENDO EN EL CERRO CANDELA Y LA AMPLIACION DE LA CC EN ATE

 La madrugada del 31 de octubre, aproximadamente a las 3:30 a. m., la Municipalidad de Ate inició la demolición de diversas viviendas ubicadas en el Cerro Candela, como parte del proyecto de ampliación de la avenida Nicolás Ayllón (Carretera Central). Según informó la comuna, estas construcciones ocupaban terrenos de manera informal y representaban un obstáculo para la ejecución de la obra vial. A simple vista, muchas personas consideran que se trata de una obra que traerá progreso para el distrito. Sin embargo, detrás de las imágenes de las demoliciones existen varias interrogantes que hasta el momento no han sido respondidas de manera clara. 


 

LA CONTRADICCION DE LAS CONSTANCIAS DE POSESION 

 Uno de los aspectos que más llama la atención es que, durante años, el propio municipio ha emitido constancias de posesión a numerosos ocupantes de estos asentamientos humanos. Es importante aclarar que una constancia de posesión no convierte al ocupante en propietario del terreno. Jurídicamente solo acredita que una persona ocupa un predio y, en muchos casos, sirve como documento para gestionar el acceso a determinados servicios públicos o iniciar procesos de formalización, siempre que el terreno sea susceptible de ello. Sin embargo, en la práctica, muchas familias interpretan este documento como una especie de reconocimiento oficial de que podrán permanecer indefinidamente en el lugar. Esto genera una pregunta inevitable: 

 Si el municipio sabía que esos terrenos eran necesarios para una futura ampliación vial o eran considerados zonas de riesgo, ¿por qué durante años permitió o facilitó la emisión de documentos que daban una sensación de estabilidad a sus ocupantes? 

 Es una contradicción que merece una explicación pública. 

 ¿COMO LLEGARON LOS SERVICIOS PUBLICOS? 

Otra interrogante importante es la instalación de infraestructura eléctrica. Resulta difícil entender cómo una empresa concesionaria como Luz del Sur terminó instalando postes y redes eléctricas en sectores ocupados informalmente, incluso sobre laderas de cerros y zonas cercanas a la vía férrea. 

En muchos casos, las empresas prestadoras de servicios pueden instalar redes cuando los usuarios presentan determinada documentación, entre ella constancias de posesión u otros requisitos establecidos por la regulación. Sin embargo, ello no implica necesariamente que el terreno haya sido formalizado ni que sea apto para urbanización. 

La consecuencia es que muchos vecinos interpretan la presencia de electricidad, agua o alumbrado público como una confirmación de que su asentamiento es legal, cuando jurídicamente no siempre es así. 

UNA OBRA QUE DEJA MAS PREGUNTAS QUE RESPUESTAS 

Hace algunos meses también fueron demolidas viviendas ubicadas frente al Cerro Candela para ampliar únicamente un tramo relativamente corto de la vía. 

Hoy, al recorrer la zona, es inevitable observar situaciones preocupantes: 

  • viviendas parcialmente demolidas que permanecen abandonadas. 
  • estructuras inestables que podrían representar un riesgo. 
  • terrenos sin tratamiento urbano.
  • tuberías de desagüe aparentemente dañadas que generan malos olores. 
  • una imagen urbana deteriorada que transmite sensación de abandono. 

En lugar de un corredor moderno, por ahora se percibe un paisaje que recuerda a una zona afectada por un desastre, donde abundan fachadas destruidas y espacios vacíos sin ningún tratamiento paisajístico. 

 ¿POR QUE ASFALTO Y NO CONCRETO? 

Otro aspecto discutible es el tipo de pavimento utilizado. La Carretera Central soporta diariamente un enorme flujo de: 

  • tráileres de carga pesada; 
  • buses interprovinciales; 
  • transporte público; 
  • vehículos particulares. 

Por esa razón resulta válido preguntarse si el uso de pavimento asfáltico era la mejor decisión. En corredores con tránsito extremadamente pesado suele emplearse pavimento de concreto, cuya inversión inicial es mayor, pero generalmente ofrece una vida útil más prolongada y menores costos de mantenimiento. 

Si, como afirman algunos vecinos, la vía presentó hundimientos poco después de entrar en funcionamiento, sería importante que la Municipalidad explique técnicamente las causas y las medidas correctivas adoptadas. 

¿CUANTO CUESTA ESTA OBRA? 

Hasta donde se conoce públicamente, la ampliación de la avenida Nicolás Ayllón forma parte de un paquete de inversiones municipales cuyo presupuesto asciende a decenas o incluso cientos de millones de soles, dependiendo del tramo considerado y de las obras complementarias (intercambios viales, drenaje, iluminación, veredas y adquisición de predios). 

Sería deseable que la Municipalidad publique de forma sencilla y accesible: 

  • El presupuesto actualizado.
  • los adicionales de obra.
  • el cronograma de ejecución.
  • Los expedientes técnicos; 
  • las valorizaciones mensuales; 
  • las razones de cualquier modificación del proyecto. 

 La transparencia ayuda a generar confianza ciudadana. 

EL VERDADERO DESARROLLO URBANO 

El desarrollo no debería medirse únicamente por la cantidad de metros de pista construidos. Una obra pública también debería mejorar: la seguridad; el orden urbano; la estética del entorno; la calidad ambiental; la accesibilidad; la calidad de vida de quienes viven alrededor. 

 De poco sirve ampliar una avenida si a ambos lados permanecen cerros invadidos, viviendas precarias, cableado desordenado, fachadas destruidas y espacios públicos abandonados. 

 ¿QUE PODRIA HACERSE PARA MEJORAR LA ESTETICA URBANA? 

La ampliación vial debería complementarse con un verdadero plan de renovación urbana que incluya: 

  • Estabilización y reforestación de los cerros para prevenir deslizamientos; 
  • demolición total de estructuras peligrosas y no dejar edificaciones a medio destruir; 
  • construcción de muros de contención donde sean necesarios; 
  • soterramiento progresivo del cableado o, al menos, ordenamiento de las redes aéreas; 
  • recuperación de áreas verdes; ciclovías y veredas amplias; 
  • iluminación moderna y uniforme; 
  • mobiliario urbano; 
  • tratamiento arquitectónico de fachadas mediante programas de mejoramiento; 
  • fiscalización permanente para evitar nuevas invasiones; 
  • recuperación de terrenos próximos a la vía férrea; 
  • monitoreo independiente de la calidad de la obra y del pavimento. 

No se puede negar que Ate necesita mejorar su infraestructura vial. La Carretera Central ha permanecido congestionada durante décadas y cualquier intervención orientada a aumentar su capacidad puede representar un beneficio para miles de ciudadanos. Sin embargo, una obra pública no debería limitarse a demoler viviendas y construir más carriles. El verdadero desarrollo exige planificación de largo plazo, transparencia, respeto por los vecinos y una visión integral del espacio urbano. Cuando una intervención deja viviendas semidemolidas, cerros inestables, infraestructura dañada y un entorno visualmente deteriorado, es razonable preguntarse si se está construyendo una ciudad mejor o si simplemente se está resolviendo un problema inmediato para crear otros en el futuro.